Mea Shearim, una vecindad de la Edad Media en el Jerusalén de hoy
En Jerusalén no se necesita una máquina de tiempo para retroceder varios siglos. Basta caminar unas pocas cuadras, desde el centro de la moderna ciudad de Jerusalén hasta el barrio de Mea Shearim para estar en plena Edad Media.
Mea Shearim, vecindad fundada en 1874, es un museo viviente cuyos residentes han preservado el estilo de vida y la vestimenta que existió por siglos entre los judíos ultra ortodoxos en los ghetos del norte y este de Europa.
Los residentes de Mea Shearim viven en un mundo medieval, donde cada aspecto de la vida está regido por reglas, ritos y ceremonias. El barrio, cuyas viviendas, por lo general, son pequeñas, pobres y sin aire, tiene el más alto índice de densidad de población en Jerusalén. La mayoría de las familias viven apiñadas, con tres o cuatro personas en cada habitación.
Los habitantes de Mea Shearim son judíos ultra ortodoxos, fanáticamente intolerantes de otras creencias y modos de vida. Sus rígidas convicciones religiosas les hacen minimizar el contacto con judíos menos observantes para evitar la "contaminación", y poder así mantener su cultura, sus valores y normas.
El lenguaje diario de la mayoría de los habitantes de Mea Shearim es el yiddish. El hebreo, idioma oficial de Israel, es considerado sagrado, y su uso está restringido al rezo y al estudio.
La segregación de los sexos es estricta. Las bodegas, por ejemplo, tienen colas separadas para los compradores masculinos y femeninos.
Los hombres dedican todas sus horas a estudiar los libros sagrados y rezar. Sus mujeres, aparte de criar a los siete u ocho hijos que tienen en promedio, trabajan para ganar algo con que complementar las sumas que reciben de caridad. Están obligadas a vestirse modestamente. Las casadas deben cortarse los cabellos, y usar pelucas o cubrirse la cabeza con un sombrero o pañuelo. A los niños se les educa en la forma más estricta, evitando todo contacto con otras vecindades no religiosas. En sus escuelas y academias superiores, llamadas yeshivot, se les enseña solo materias religiosas.
El ambiente religioso que impregna Mea Shearim no significa que este barrio sea un paraíso donde reina la paz y la concordia. Por el contrario, la población está dividida en numerosas sectas, seguidoras de distintas dinastías rabínicas, que están en constante conflicto unas con otras. Cada secta tiene su estilo característico de vestimenta, variando, por ejemplo, la forma de los sombreros o los colores de las medias, pero básicamente todos los hombres se visten con austeros trajes negros, con abrigos negros, sin tener en cuenta si es verano o invierno.
La mayoría de los habitantes de Mea Shearim consideran que la existencia de un estado judío independiente, antes de la llegada del Mesías, es una blasfemia inaceptable. Muchos de ellos no reconocen al estado, no pagan impuestos, no hacen servicio militar ni aceptan ayuda del gobierno. Aunque es costumbre judía rezar por la gente y el país donde uno reside, los ultra ortodoxos no incluyen a Israel en sus rezos. Algunos de ellos llegan al extremo de considerar que el Holocausto es el castigo de Dios al intento sionista de crear un estado judío.
Una de las sectas más extremas, Naturei Karta (Guardians of the City), es pro palestina ya que sus miembros prefieren vivir bajo un gobierno islámico que bajo un gobierno judío laico. Últimamente miembros de la secta viajaron a Irán a manifestar su apoyo al propósito iraní de borrar a Israel del mapa.
Algunos ultra ortodoxos son más moderados y pragmáticos. Votan en las elecciones y tienen partidos políticos. Sus diputados apoyan a todo gobierno israelí que continúe con la política de exceptuar a los jóvenes ultra ortodoxos del servicio militar obligatorio, y continuar subsidiando a las yeshivot.
El que quiera visitar Mea Shearim debe recordar que los ultra ortodoxos no se caracterizan por su tolerancia. El visitante debe tomar en cuenta que en las calles circulan "patrullas de modestia" que pueden manifestar antagonismo y hostilidad, o hasta violencia en ciertos casos, si uno no está vestido adecuadamente. Los hombres con pantalones y camisas, con un sombrero o quipá. Las mujeres con falda que lleguen debajo de la rodilla, y blusas, sin escote, con mangas largas. Es preferible no cargar cámaras de fotos, y, si es necesario hacer alguna pregunta a alguien en la calle, se debe hacerlo a una persona del mismo sexo.